18
Jul

“Sé tratar todo tipo de noticias, y si no las hay, salgo a la calle y muerdo a un perro”.

Dicen los que saben que esta frase, escrita por el maestro Billy Wilder para “El gran carnaval”, tiene una base real. Según parece, fue Charles Anderson, Director del New York Sun, quien a mediados del siglo XIX dijo que si un perro muerde a un hombre no hay noticia, pero si un hombre muerde a un perro sí.

Supongo que el lector, como me sucede a mi mismo, habrá escuchado mil variantes de la misma idea a lo largo de los años. Y que incluso se habrá reído con alguna comedia sobre la profesión periodística en que los protagonistas no andaban lejos de morderle al perro. Es complicado olvidar a la pareja Jack Lemon – Walther Matthau cuando en “Primera Plana” escondían a un preso fugado dentro de un escritorio de persiana para asegurarse de que nadie quitara la exclusiva al “Chicago Examiner”.

Pero lo que estábamos lejos de anticipar es que sucediera algo tan poco divertido como lo que vivimos estos días en torno al cierre de “News of the World”, el procesamiento de Rebeca Brooks y la comparecencia de Rupert Murdoch ante el Parlamento británico tras la dimisión del comisario jefe de Scotland Yard.

Se han hecho muchos análisis sobre las consecuencias de estos hechos. Y más que se harán, sin duda. Pero desde mi perspectiva, lo peor que tiene todo esto es que nos reafirma en la impresión de que la prensa ha perdido por completo el carácter de contrapoder que justificaba su existencia. Malo es que hayan mordido al perro, pero peor que lo hagan engañando al ciudadano que les da de comer.

12
Jul

Encontrando el límite a los círculos en Google+

Escrito el 12 julio 2011 por Julian de Cabo en Internet

Pese al tiempo que llevo involucrado profesionalmente con Internet, confieso que no me termino de encontrar cómodo con las redes sociales. Debí ser de los primeros usuarios de LinkedIn, no tardé mucho en abrir cuenta en Facebook, y mantengo larvadas otras cuentas en varias redes, que prácticamente ignoro.

Puede parecer extraño pero, vistas las experiencias previas, me resistí a Twitter como gato panza arriba y mantuve el perfil como privado hasta que hace tres semanas lo abrí como canal de retorno para la moderación de una mesa redonda. El resultado ha sido toda una sorpresa para mí: desde entonces tengo más seguidores que gente a la que sigo … y a la mayoría no los conozco de nada.

El fenómeno, que ya me tenía pasmado, vuelve a repetirse con Google+: hace sólo unos días que ando por ahí, y ya estoy a punto de conseguir que mi círculo más poblado sea aquel donde clasifico a las personas que me piden un contacto sin que las conozca de nada … cosa que me produce un profundo desaliento.

La sensación no es nueva, ni exclusivamente circunscrita a mi “yo digital”, conste. Habiendo sido profesor durante veinte años, asumo como normal que me conozca mucha más gente de la que soy capaz de recordar. De hecho, he vivido más de un episodio lamentable gracias a la combinación de mi mala memoria y la amabilidad de mis antiguos alumnos. Pero saber que “esas cosas pasan”, no me exime de pasarlo mal cuando defraudo a alguien que se me acerca con cariño a saludar y cuyo recuerdo es borroso.

La otra cara de la moneda es que, aunque me da vergüenza cometer la descortesía de “ignorar” a desconocidos que quieren “seguirme”, la acumulación de sus mensajes en mi página inicial de Google+ empieza a convertirla en una sucesión de mensajes cuyo interés es muy dispar y me resulta difícil de seguir. Y los benditos círculos no ayudan demasiado a controlar esto.

La solución sería sencilla: permitir una “selección múltiple de círculos”. Es decir: que no sólo pudiéramos optar entre el cacofónico “Novedades” o uno sólo de los círculos. Porque una es muy amplia, pero la otra es demasiado restrictiva, así que lo ideal sería una lista para poder decidir qué círculos deseamos tener activos al mismo tiempo.

Habría otra alternativa: crear un círculo ficticio donde poner a todos los contactos excepto los más “ruidosos” y seguir sólo lo publicado por los miembros de dicha lista. Pero gestionar eso sería un auténtico infierno cuando crezca a varios cientos de personas … a no ser que se permitiera crear círculos a base de añadir otros círculos. Así crearías sencillamente un círculo “A seguir” que incluyera a tu familia, amigos y cualesquiera otros miembros de un círculo que desearas tener activo en tiempo real.

¿Se nota que empiezo a verle limitaciones al sistema? Pues cualquier sugerencia será bienvenida.

Y, seas quien seas … ¡¡gracias por estar ahí y compartir conmigo tu tiempo!!

8
Jul

Gestión de personas en 3D

Escrito el 8 julio 2011 por Julian de Cabo en Internet

Hace unos días recibí una invitación de Enrique Dans para probar Google Plus. Confieso que, pese a ser amigos hace muchos años, no siempre comparto el entusiasmo de Enrique por todas las novedades que van llegando en esta llamada “web social”. Pero en este caso, vistos los sucesivos fracasos de Google en el intento de crear una red competitiva, me di de alta y he dedicado algunos días a probarla.

Y el balance no es malo, la verdad. Sigue siendo pronto para saber qué éxito tendrá en comparación con otras alternativas, pero creo que tiene novedades que pueden valer la pena.

La que más me ha llamado la atención es que parece que, por primera vez, alguien se plantea que lo que hay detrás de una red social son personas. Y que cae en la cuenta de que las personas tienen muchos más matices de los que permiten las dos dimensiones del muro de Facebook.

Me refiero a que sobre el fondo blanco del dichoso muro nos caen a borbotones todo tipo de cosas de procedencias dispares, de importancias diferentes, y que al final terminan por hacer que pierdas el interés que la herramienta despertó en ti inicialmente, cuando dedicaste unas horas a buscar antiguos compañeros de colegio, amigos del trabajo o familiares a los que no ves con la frecuencia que quisieras. Por restrictivo que seas en aceptar altas, resulta casi inevitable que, al cabo de un tiempo, tu grupo de contactos (me niego a hablar de amigos) se haya convertido en una feria donde no siempre reconoces a quien te escribe y -lo que es peor- termines por no reconocerte a ti mismo.

Tampoco las redes profesionales están exentas de problemas. Con un poco de mala suerte, seguro que has vivido la experiencia de algún conocido remoto que te piden una recomendación que no te sientes en condiciones de dar … y te habrá tocado pasar el mal rato de tener que explicarle amablemente las razones por las que no piensas avalar a quien no conoces con la suficiente profundidad.

Supongo que parte de estas reflexiones son las que mueven a Google a presentar una red donde el usuario puede predefinir ámbitos de comunicación diferentes con los llamados “Círculos”. Un círculo es un grupo de personas a las que el usuario de la red agrupa por un criterio determinado, para poder tratarlos de manera homogénea. Se pueden usar para compartir determinadas cosas con unos y no con otros, manejar la privacidad en función de cercanía o lejanía a cada grupo, e incluso incluir a determinados contactos en varios círculos de manera simultánea porque encajen en distintos ámbitos de actividad.

Tal vez no sean una solución definitiva, pero recuerda más al modo en que cada uno de nosotros gestiona su vida real. Hay cosas que cuentas en público, otras que reservas a los amigos, otras que quedan para tu familia, y otras que son sólo para ti mismo. Y no necesariamente en “modo cebolla” a base de círculos concéntricos, sino de manera más tridimensional, estableciendo conjuntos que se solapan parcialmente entre sí.

Falta por ver qué eficacia tenga el modelo propuesto por Google cuando la red se abra al público por completo, pero hay que admitir que el punto de partida no es malo.

24
Jun

Canales de retorno en tiempo real

Escrito el 24 junio 2011 por Julian de Cabo en Uncategorized

Según escribo el título del post no puedo evitar recordar aquella tontería de “tanto tiempo para aprender a decir pinícula y ahora se dice flín”. Me refiero a que algo se rebela en mi interior para impedirme escribir “backchannel”, pero que -a la vista del resultado- igual ha sido peor el remedio que la enfermedad.

A lo que iba, que me pierdo. Esta mañana tuvimos un encuentro en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, organizado por Medianet, donde me tocaba moderar una mesa redonda. La novedad, en esta edición de la UIMP, es que han creado un campus virtual, que las charlas se sirven en streaming, y que se fomenta la participación desde varios “hashtags” de Twitter, incluyendo uno específico para cada uno de los cursos. El resultado es curioso … al menos desde la óptica de los asistentes, que veían sobre la mesa a seis personas cuya atención se dividía entre las preguntas formuladas en la sala y las que estaban entrando desde Twitter. Seis ponentes con seis pantallas de todo tipo y condición.

Tal vez lo más curioso del caso es que, estando en pleno turno de preguntas, y sin ser consciente de cual era la situación, entró un “tweet” de un usuario que nos decía literalmente: “Es genial ver toda la mesa de #eTIE11 enganchada a los aparatos.Espero que estén contestando a las preguntas que no les de tiempo en directo”.

Es decir: una vez más, la “óptica del cliente” te da una lección en tiempo real. Desde el streaming de la conferencia alguien fue capaz de ver lo que los asistentes no veíamos como conjunto, y darnos una llamada de atención cariñosa para que centrásemos la atención en lo realmente importante, que era resolver el máximo de dudas posibles.

Puro tiempo real. Tanto, que a veces me pregunto qué sentiría mi tatarabuelo D. Alfonso Moreno Espinosa, venerable catedrático de Instituto de finales del siglo XIX, si tuviera que enfrentarse a una clase en las condiciones en que lo hacemos los actuales profesores. Con los alumnos conectados a casi todo el saber humano, y una herramienta en sus manos que les permite comentar entre ellos (y con nosotros), lo que va sucediendo en el aula en el segundo exacto en que sucede.

D. Alfonso, que era historiador, decía que no escribía nunca sobre acontecimientos que tuvieran menos de cincuenta años, porque carecía de la suficiente perspectiva como para poder hacer historia con ellos.

Toda una diferencia, ¿verdad?

20
Jun

Pepe Gotera y Otilio abren nuevo domicilio.

Escrito el 20 junio 2011 por Julian de Cabo en Uncategorized

Vengo de la presentación, en el Ministerio de Industria, del Spain Tech Center. Y debo admitir que me ha sorprendido, más allá de toda esperanza.

Asistí invitado por amigos que me invitaron desde la Fundación Banesto, a través de los cuales me constaba la ilusión, el empeño y el compromiso de su casa con esta iniciativa, verdaderamente pionera en el panorama español.

Lo que he visto me deja desolado. Empezamos por un vídeo que no se ve, que luego no se oye, y desde el cual pasamos a una presentación de Power Point a la que tampoco se podía cambiar desde el vídeo que no se oía. Cierto es que luego la arreglaron, pero no menos cierto que hubiera sido mejor prescindir de ella. Aunque se marcaron -eso sí- el “detalle” de leerla de principio a fin. No sé si porque el tamaño de letra hacía indistinguible el mensaje a más de tres metros de la pantalla.

Y eso fue sólo un aperitivo de lo que vendría detrás en forma de todo un despliegue de lugares comunes y profundo desconocimiento a cargo del Secretario de Estado y el Vicepresidente del ICEX que convocaban. Impecable, eso sí, el Presidente de la Fundación Banesto, Don Antonio Basagoiti, quien hizo las cosas con la corrección y la profesionalidad de una persona con mucho recorrido y que se respeta a sí misma. Lástima que no fuera él quien debía llevar el peso del acto.

Omito detalles escabrosos en el turno de preguntas porque supongo que no vale la pena. Quienes quieran enterarse de qué va el tema, que se den una vuelta por http://www.spaintechcenter.com/ Tiene verdadero buen aspecto pese al empeño de estos políticos con que nos toca convivir en reducir todo a la nada, como han hecho hoy una vez más.

13
Jun

IE@SiliconValley 2011

Escrito el 13 junio 2011 por Ricardo Pérez Garrido en Uncategorized

Silicon Valley, we are back. One more year the Master in Management, with its Digital Business Track, is back to Silicon Valley to explore how innovation works in some of the leading companies of the world.

I will be posting all the news and highlights of the program in the blog so you can follow it.
The agenda includes visits to Accenture Technology Labs, Sprint-Nextel Innovation Labs, Stanford University, Skype, EA Games, Google, Microsoft BizSpark One, Vmware, Facebook, Strands, a roundtable with Startups and VC companies, and Oracle.

As I am writing these lines, we have already finished our visit to Accenture Technology Labs. Very interesting their vision on how they track technology trends to be able to get them to their clients fast as this tech trends move to the market.

8
Jun

Dejando a un lado el siempre espinosísimo tema de los derechos de autor, la otra gran novedad que aporta Apple con iCloud es el de mover el centro de nuestra vida digital desde el PC hasta la nube. Como comentaba el mismo Jobs, cada nuevo dispositivo que hemos usado para digitalizar nuestra vida (reproductores de música, cámaras de vídeo o fotos, agendas digitales, teléfonos …)  ha sido conectado a un ordenador de sobremesa, que ha terminado actuando como el verdadero “hub digital” de nuestras vidas.

Asumiendo que los lectores de esta bitácora son usuarios avanzados, estoy seguro de que habrán consumido horas explicando a sus allegados los alquímicos procedimientos necesarios para que los contenidos digitales que íbamos creando fueran pasando de un dispositivo a otro. Y sabrán lo complicado que puede llegar a ser para un usuario avanzado, y la frustración que produce en quienes no lo son. Pues por eso pienso que quizá sea esta la mejor baza de iCloud: si consiguen que todas esas transferencias se produzcan de manera automática y sin fallos, muchos usuarios tendrán una buena razón para empezar a olvidarse de un PC que cada vez necesitan menos.

Resulta complicado saber en qué medida estaremos dispuestos a hacer esa transición de manera rápida y entusiasta. Tampoco sé qué fuerza pueda tener Apple con relación al total mercado, ni tengo claros qué planes hayan previsto para los usuarios de sistemas de sobremesa Windows, que siguen siendo mayoría. Pero el movimiento parece el primero con entidad suficiente para cambiar hacia la nube toda una filosofía de trabajo que llevaba décadas pivotando sobre nuestras máquinas de sobremesa. Sólo una cosa es segura: Google con sus Chromebooks seguro que no va a andar lejos de la propuesta de Apple. Y, aunque no parece que el nivel de integración de la plataforma Android sea tan bueno, son dos grandes jugadores tirando en una misma dirección.

Habrá que ver qué hacen los interesados en que sigamos pegados a tierra.

7
Jun

Ayer era el día del software, en palabras de Steve Jobs. Aunque no sé si debió decir “del software y los servicios”, porque una buena parte de lo que nos presentaron fueron eso: servicios de información avanzados, soportados por la nube privada de Apple.

El más llamativo de ellos, el que hará correr tinta durante semanas es iCloud: el servicio que ha resultado ser la razón de ser para esos enormes datacenters que todo el mundo sabía que Apple llevaba tiempo construyendo. Como casi siempre, un sistema “a prueba de tontos”, que no requiere intervención por parte del usuario para mantener sincronizados todos los contenidos digitales que gestione en sus diferentes dispositivos, y que representa una cierta “popularización simplificada” del modo en que ya trabajaban muchos usuarios avanzados integrando diversas herramientas.

Lo que más me llama la atención no es tanto eso, que dábamos por descontado como tendencia hace mucho tiempo, sino la interesante aportación de Apple a la progresiva redefinición del contenido de la propiedad intelectual. Me refiero a iTunes Match, de la que no sé si es casualidad que fuera presentado en formato “… and there’s one more thing”, que tanto gusta a Jobs. Se trata de que el usuario accede, mediante un pago de 24,99 dólares al año, a versiones de alta calidad de la música que tenga actualmente ripeada en sus dispositivos, sin tener que subirla, sino obteniéndola de la nube de Apple. Pelea frontal con Google y Amazon. Y, en palabras de Jobs, “an industry leading offering”.

25
May

Hace tiempo que leí un interesantísimo artículo en McKinsey Quarterly titulado “recovering from information overload”, y no había tenido ocasión de comentarlo. Tal vez porque también yo sea una de las víctimas del fenómeno sobre el cual reflexiona, al menos durante algunas temporadas en este “año académico” en cuyo ciclo se inscribe mi vida.

Tal vez sus conclusiones suenen oportunistas en estos tiempos en que se alaba la inmediatez (y se olvida la masividad) del Twitter, pero me han parecido demoledoras. Por lo evidentes, y por lo sólido de la argumentación. Quizá lo más curioso sea el entronque directo que sus autores hacen con recetas ya ofrecidas en clásicos de la literatura de gestión. Llegan nada menos que a conectarse al “The effective executive” de Peter Drucker; una obra que data de finales de los setenta … cuando ninguna de las tecnologías que nos saturan hoy estaban inventadas y la única relación con el panorama actual era la escasez de horas que hay en ése recurso finito que es la agenda del ejecutivo.

Vale la pena darle una vuelta. No sólo por el consuelo o las recetas que pueda ofrecernos para defendernos de una situación que nos afecta a muchos, sino por recordarnos cosas que a veces olvidamos rodeados de tanta tecnología, pero que son verdades independientes de época y tecnología: que nuestra cabeza da de sí lo que da de sí, que tomamos peores decisiones en entornos multitarea, o que la atención de un directivo es un recurso escaso y que resulta crítico dirigir allá donde realmente es necesario.

23
May

Aburrido de Jazztel

Escrito el 23 mayo 2011 por Julian de Cabo en Telecom

Hoy ha sucedido otra vez. Poco más de las tres y media de la tarde -justo cuando veía los deportes en las noticias- vuelve a sonar el teléfono de casa, y al descolgar era de nuevo mi peor pesadilla: la comercial de Jazztel, insistiendo en ofrecerme un ADSL al que no deseo cambiarme. Confieso que hoy he perdido la paciencia y le he preguntado con voz de desesperación si existe algún modo de que me dejen en paz definitivamente.

Ha colgado sin contestarme, y como ya no sé qué puedo hacer, recurro al ciberespacio como posible fuente de alternativas. ¿Sabe alguien qué puede hacer un padre de familia como el que suscribe para evitar que le den la tabarra inútilmente? Cuando pregunto por qué hacer, es obvio que agradecería alternativas diferentes a la de darme de alta en los servicios de esa compañía. He llegado a planteármelo, pero tiene pinta de que su CRM debe ser tan malo que no sería descartable que me siguieran dando la murga.

¿Sabe alguien cuanto puede haberle costado a Jazztel llamarme un par de veces al mes (estoy siendo muy prudente) durante los últimos años? Y sobre todo … ¿sabe alguien por qué no graban junto a mi teléfono una nota donde diga que les he solicitado amablemente docenas de veces que NO me vuelvan a llamar?

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