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Hienas 1.0: Mobuzz TV y el final de la Web 2.0

Escrito el 10 noviembre 2008 por Julian de Cabo en Internet

Casi desde que se empezó a usar el término llevo diciendo que no creo en la web 2.0. Y entre muchas de las razones que me llevan a no creer en ella, siempre estuvo la falta de argumentos de peso para hacer del fenómeno una “major release” frente a la web a secas, que es donde creo que estuvo verdaderamente el punto de ruptura con el modo en que anteriormente usábamos la tecnología.

Lo que no podía suponer es que la web 2.0 fuera a aportar tan poca cosa como para que incluso su pretendido final sea también parecido al de la web inicial. Pero creo que nadie me negará que, del mismo modo que en la primavera de 2.000 se disparaba a toda puntocom que se moviera, hay quien lleva unas semanas dedicadas a reconvertir gurús en payasos y proyectos prometedores en basura despreciable.

Triste, pero en el fondo, nada nuevo bajo el sol.

Puede que uno de los mejores ejemplos de esta última crucifixión sean Anil de Mello y su proyecto Mobuzz TV. Por lo que he andado leyendo últimamente, parece ser que tenían dificultades de financiación y han emitido un vídeo reclamando la ayuda de la comunidad de gente que escuchaba sus emisiones. Y les ha caído la del pulpo, que dirían en mi tierra. Por pedir a sus oyentes que hicieran algo que no tiene mucha diferencia conceptual con lo que sucede cuando cualquiera de nosotros compra un periódico.

Increíble.

Así que, aunque sigo sin creer en la web 2.0 y además no conozco al individuo en cuestión ni escucho casi nunca los noticiarios digitales que emite su TV, me ha tocado la fibra sensible tanto linchamiento. Más que nada porque los Mobuzzes de hoy son las puntocom de ayer. Como entonces, iniciativas respetables que demuestran sólo una cosa: que la gente que se atreve a hacer algo se puede equivocar. Pero que en la medida en que se equivoquen con cargo a su presupuesto, su vida y su tiempo, deberían merecernos el máximo de los respetos.

¿Cambiará el mundo audiovisual Mobuzz TV? No tiene pinta de que vaya a ser así. Pero si debo elegir entre el gente como la que lo intentó y esas hienas 1.0 que reaparecen al olor de cada nuevo cadáver, tengo claro con quien me quedo.

Comentarios

Ricardo 10 noviembre 2008 - 17:49

El caso da para analizar mucho… la forma de pedirlo, el tiempo, lo que sucede la semana después… pero sin duda demuestra que en este sector siguen siendo importante las modas y los modos, y a Anil, al que alguna vez he tenido como invitado en algún evento, le han dado bien. Tampoco los he seguido mucho, pero creo que hay un merito en atreverse, y probablemente los modelos de distribución de audiovisual del futuro pasen por algo parecido: contenidos nicho, publicidad también de nicho, estilo desenfadado, diferentes niveles de profundidad para cada formato… Como dices probablemente no cambiarán el mundo, pero se han lanzado a hacer algo distinto. Seguramente no hubiese hecho las cosas como ellos decidieron hacerlas, sobre todo en lo referente al timing. Pero sin duda creo que no merecen tanta crítica (y he leído mucho, muy malo, sobre ellos estos días… seguramente lo primero que muchos escribían del tema o el primero contacto que tenían con estos chicos… una pena).

Angel Barbero 10 noviembre 2008 - 23:34

Julián, más allá de mi opinión al respecto de la web 2.0, que no es el subject 🙂 discrepo con tu opinión respecto a la reacción que ha habido a raíz del anuncio de Anil.

Creo que hay que distinguir entre los trolls habituales, indocumentados profesionales que opinan de algo sobre lo que no tienen ni idea (como bien comenta Enrique Dans en su blog), y los que, como yo (y ojo, pagué un dinerito a Mobuzz, tengo amigos ahí), discrepamos de dos cosas fundamentales: el modo en que se ha hecho; y el olor a chapuza que acompaña al llamamiento.

Al final parece que ha habido suerte y de rebote les han llovido propuestas y soluciones varias, pero el planteamiento, siempre en mi opinión, ha sido erróneo desde el primer momento. Por la imagen que han transmitido, por cómo se ha comunicado, y sobre todo por las dudas que plantea respecto a cómo se han hecho las cosas.

Ojo, no niego que el modelo de negocio tenga potencial, pero sí creo que algo mal se ha hecho cuando se han traspasado todas las barreras y alertas financieras y operativas.

Por supuesto opino desde el puro olfato, sin datos de detalle. Pero algo de experiencia tengo en el tema, y veo algunos tics preocupantes que ya había visto antes.

Si hay suerte ahora llegará un fondo o un inversor que ponga un poco de orden en una empresa que, por otro lado, ha sido sumamente valiente y atrevida, y ha alegrado la vida de mucha gente muy cercana a mi.

Rafael Chamorro 11 noviembre 2008 - 04:02

Totalmente de acuerdo contigo. No he seguido mucho Mobuzz TV, pero la verdad es que aqui la crítica es a matar. No se perdona al que se arriesga y no le salen las cosas.

Julián 11 noviembre 2008 - 08:46

Un placer veros por aquí, caballeros.

Aunque disiento, Ángel. En mi caso, como en el tuyo, y desde lo poco que conozco de Mobuzz, es casi seguro que hubiera hecho las cosas de otro modo. Porque cada uno de nosotros hubiera dado su toque personal y tenemos nuestro propio criterio. Si me apuras, como me tocó gestionar en la era puntocom, hubiera evitado errores que cometimos entonces.

Pero nada de eso tiene que ver con lo fundamental: ése equipo ha hecho con su vida, su dinero y su trabajo, la apuesta que les ha parecido correcta, incluyendo el modo de salir de una situación crítica. Poco tenemos que decir los demás mientras no nos cueste el dinero.

Excepto desearles suerte, claro. Porque cada vez que desaparece un medio de comunicación somos todos menos libres.

Gonzalo Martín 12 noviembre 2008 - 12:01

Enhorabuena. Creo que has expresado correctamente lo que ha sucedido. Se ha producido un linchamiento moral sin precedentes. El sustrato generalizado, incluyendo no sólo a las hienas, sino a críticas educadas, ha demostrado la falta de respeto por el emprendedor y el sustrato antiempresarial o antimercantil que subyace en la cultura española. MOdelo de negocio, gestión, todo eso es opinable, hasta la idoneidad del recurso a la red como medio para sobrevivir. Lo que es poco aceptable para mí es que se juzgue la moralidad de pedir dinero (un precio, después de todo) o de su estructura de gastos, especialmente porque no se puede hablar sin conocer. Y eso es lo que ha ocurrido: se linchaba la aportación voluntaria y el pago de los usuarios no si te has equivocado en tu planteamiento de empresa.

Con Zattoo pasó lo mismo por ¡cobrar! un servicio. Algunos incluso les pedían ahora que los imitaran. Y tengo la sospecha que eran los mismos.

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