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Las salas de cine siguen en crisis

Escrito el 25 septiembre 2007 por Ricardo Pérez Garrido en Contenidos / Content

No es nuevo. La industria del cine está atravesando problemas. En concreto los exhibidores no están en sus momentos más fáciles. Las señales son claras: ciclos de comercialización cada vez más cortos – lo que no gane en salas en los primeros dos/tres fines de semana…-, un público que cada vez se queda más en casa -revise cuantas pantallas planas se lleva la gente cada vez que va a una gran superficie-, y en general menos consumo de cine. Hoy se publica la entrada en suspensión de pagos de uno de los grupos más potentes en España en cuanto a número de pantallas. De hecho, el descenso de espectadores ha sido constante en los últimos años, solo frenado por algunos grandes éxitos, que siguen sin alcanzar las cifras de espectadores de hace tan solo 5 o 6 años. La tendencia al ocio en el hogar es clara, y las soluciones innovadoras, escasas.

Habíamos nombrado aquí algunas de ellas, como montar una sala de videojuegos “a toda pantalla” para aprovechar instalaciones infrautilizadas, o entrar en las copias digitales para reducir los costes de distribución de las copias y hacer más rentable la rotación de títulos en pantalla. Parece dificil encontrar una salida a un medio que se queda cada vez más relegado a acto social, aunque si buscamos las mejores soluciones veremos que algunos complejos con salas amplias, servicios adicionales, gran calidad de sonido… están llenos todos los fines de semana. Así que puede que el problema, como siempre, sea que hay que dar una vuelta de tuerca al modelo tradicional y que las salas más “normales” se quedan fuera de juego compitiendo contra un hogar cada vez mejor equipado.

En todo caso parece que la relación entre la sala de cine y los mercados secundarios de los productos cinematográfico sigue siendo importante, y el “efecto señal” que tiene el éxito o fracaso de un título en la pantalla grande hace o deshace su carrera en el resto mercados -dvd, alquiler, televisión. Ahora queda por ver cómo integrar internet en este juego, y hacer del mundo de las descargas una oportunidad más que una amenaza. Aunque parece que no andamos sobrados de ideas. Algunos proponen acortar el ciclo todavía más y dar calidad a las descargas, aunque parece que no ha funcionado demasiado bien. ¿Se os ocurre alguna forma?

Comentarios

Patxi Bonel 25 septiembre 2007 - 13:34

Una tarde de cine para dos, cuesta prácticamente lo mismo que un DVD de una película reciente en el FNAC o El Corte Inglés. No existe prácticamente diferencias importantes entre los precios de las entradas de los cines de una misma ciudad, y el principal elemento de diferenciación sigue siendo la película y no el servicio, ni las necesidades del segmento de los diferentes tipos de clientes (adolescentes, infantil, jubilados, jóvenes, padres de familia, solteros… el nivel de utilización de Internet para la descarga de contenidos “ilegales” o el consumo en el Top-manta no puede ser homogéneo en todos los segmentos de la población).

Tampoco existen demasiados servicios. Estoy pensando en el parking en el centro de las grandes ciudades, o las necesidades de las familias con niños pequeños, algo que cubren las grandes salas como Kinépolis a base de economías de escala.

No tengo datos, pero sí existe la sensación de que los tiempos de salida al mercado de los DVDs desde el estreno de la película se han acortado, y lo mismo ocurre con la TV abierta o de pago, y es posible encontrar promociones en Carrefour o el VIPS de DVDs de estreno reciente, (lo que me resulta curioso es que se trata de aquellas películas que han sido más descargadas desde Internet y por lo tanto rápidamente “quemadas”).

Seguramente la industria está cambiando su modelo mediante nuevos canales de distribución y de ingresos de forma silenciosa, y al hacerlo está dejando sin alternativas a las salas menos competitivas.

Reducir los ciclos de vida supondría la necesidad de producir más títulos con el mismo nivel de inversión… por lo que la relación precio vs. valor percibido daría la puntilla a las salas de proyección.

¿Se podrían cambiar algunas de las reglas actuales para dar nuevas posibilidades de innovar/competir a estas salas?. ¿Qué hacer cuando los contenidos no son por si solos lo suficientemente atractivos para que alguien vaya a una sala? ¿Qué quiere realmente cada uno de nosotros cuando vamos al cine? ¿Cómo se puede facilitar todo el proceso: la elección de ir al cine sobre el resto de alternativas de ocio, el soporte e información para la selección de la película correcta, y finalmente el pago y consumo del servicio?

javi 25 septiembre 2007 - 16:45

Este verano aprovechando las vacaciones lleve a mi hija (2 años) por primera vez a los cines que estan cerca de mi casa.
Mis gastos fueron los siguientes:
Entradas
2 adultos=12 €
Combo palomitas + botella de agua= 10 €
—————————————–
total 22€
Proximamente saldra la misma pelicula en dvd al precio de 24€ y mi hija podra parar la pelicula, repetir las escenas, ponersela para dormir…..

Y si me apetece verla en el cine me regulo el sonido del homecinema a mi gusto y no a todo volumen como en el caso del cine.

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