No es nuevo. La industria del cine está atravesando problemas. En concreto los exhibidores no están en sus momentos más fáciles. Las señales son claras: ciclos de comercialización cada vez más cortos – lo que no gane en salas en los primeros dos/tres fines de semana…-, un público que cada vez se queda más en casa -revise cuantas pantallas planas se lleva la gente cada vez que va a una gran superficie-, y en general menos consumo de cine. Hoy se publica la entrada en suspensión de pagos de uno de los grupos más potentes en España en cuanto a número de pantallas. De hecho, el descenso de espectadores ha sido constante en los últimos años, solo frenado por algunos grandes éxitos, que siguen sin alcanzar las cifras de espectadores de hace tan solo 5 o 6 años. La tendencia al ocio en el hogar es clara, y las soluciones innovadoras, escasas.
Habíamos nombrado aquí algunas de ellas, como montar una sala de videojuegos “a toda pantalla” para aprovechar instalaciones infrautilizadas, o entrar en las copias digitales para reducir los costes de distribución de las copias y hacer más rentable la rotación de títulos en pantalla. Parece dificil encontrar una salida a un medio que se queda cada vez más relegado a acto social, aunque si buscamos las mejores soluciones veremos que algunos complejos con salas amplias, servicios adicionales, gran calidad de sonido… están llenos todos los fines de semana. Así que puede que el problema, como siempre, sea que hay que dar una vuelta de tuerca al modelo tradicional y que las salas más “normales” se quedan fuera de juego compitiendo contra un hogar cada vez mejor equipado.
En todo caso parece que la relación entre la sala de cine y los mercados secundarios de los productos cinematográfico sigue siendo importante, y el “efecto señal” que tiene el éxito o fracaso de un título en la pantalla grande hace o deshace su carrera en el resto mercados -dvd, alquiler, televisión. Ahora queda por ver cómo integrar internet en este juego, y hacer del mundo de las descargas una oportunidad más que una amenaza. Aunque parece que no andamos sobrados de ideas. Algunos proponen acortar el ciclo todavía más y dar calidad a las descargas, aunque parece que no ha funcionado demasiado bien. ¿Se os ocurre alguna forma?


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