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Si el modelo “punto a punto” no es excesivamente novedoso, el modelo de comunidad de acceso rompe radicalmente la visión que hasta ahora la industria mantenía en torno a la provisión de acceso.

El modelo de comunidad de acceso implica que cada usuario de la red actúa de forma simultanea como cliente y proveedor de dicho acceso. En palabras muy sencillas, se trata de una transposición, – y perdón por el término jurídico -, del tradicional P2P orientado a compartir contenidos, al mundo del acceso.

La viabilidad de este modelo depende de dos aspectos complementarios. El primero de ellos es garantizar que el valor aportado por este acceso a los usuarios supere al ofrecido por las infraestructuras tradicionales. El segundo es encontrar un modelo de generación de ingresos que haga viable al agregador que cohesiona a la comunidad de clientes que usan/proveen del acceso.

En términos de valor aportado, el factor determinante va a ser el logro de una masa crítica de usuarios. Dicha masa crítica garantiza tanto la cobertura del acceso como la generación de ingresos que sostengan al negocio. En términos de cobertura el modelo de comunidad de acceso depende fuertemente de la densidad de accesos. Por ello, los desarrollos iniciales se van a dan en zonas urbanas, aportando un tipo de acceso que podría calificarse como metropolitano.

Así mismo, el logro de una masa crítica asume que para el cliente, las ventajas aportadas por la comunidad de acceso superan a las de un acceso convencional. En este sentido los aspectos a considerar van a ser la cobertura, la calidad de acceso y el sistema de incentivos. Mientras que los dos primeros dependen fuertemente de la densidad de miembros en la red en cada localización geográfica, el tercero esta determinado por la política de incentivos que define el agregador de la comunidad.

Estos incentivos estimulan al cliente a compartir su propia infraestructura de acceso. De acuerdo a los estudios existentes sobre comunidades, estos pueden adoptar la forma de reconocimiento personal (estímulo de la vanidad), condiciones preferentes en el uso de recursos comunes, y finalmente retribuciones pecuniarias.

Por último, no podemos olvidar el modelo de ingresos por parte del agregador. Una rápida revisión de los modelos transaccionales basados en comunidades que han surgido a lo largo de los últimos años permiten aventurar dos enseñanzas. Los modelos de ingresos variables según el uso dificultan la construcción de estas comunidades, frente a modelos de tarifa plana, y debe prestarse una especial atención a los ingresos asociados a servicios complementarios al servicio básico ofertado por la propia comunidad de acceso.

Con todos estos ingredientes, el camino hacia estos modelos esta abierto. Y las posibilidades que WiMAX plantea pueden ser el catalizador definitivo para un éxito, quizás no tan global como se plantea, pero si muy relevante en contextos donde el acceso tradicional muestra sus limitaciones más evidentes.

Comentarios

Daniel Torres 26 Mayo 2006 - 16:43

Hola Salvador,

El concepto de comunidades de acceso ¿se refiere a las redes ‘mesh’ (ad-hoc)? En principio me extrañaría que WiMAX fuera viable para una idea de comunidad de acceso, al menos la versión móvil 802.16e, ya que sería una cobertura demasiado amplia y el equipo estación base demasiado grande para usuarios residenciales, no como el clásico router WiFi actual.

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