18
Jul

La verdad por consenso

Escrito el 18 julio 2005 por Julian de Cabo en Buscadores / Search Engines

Uno de los aforismos jurídicos más conocidos dice que “Las cosas son lo que son y no lo que las partes quieran llamarles”.

Ignoro qué tribunal acuñó esta fórmula, pero a los efectos que hoy me interesan, tampoco es importante. Lo trascendente es que el mismo uso de una expresión como esta revela la creencia de que existe una verdad esencial en las cosas, que no se pierde porque torticeramente les cambiemos el nombre, aunque sea de común acuerdo con los que pudieran ser afectados por ello.

En el fondo, nuestro sistema de pensamiento sigue concibiendo la verdad con rotundidad. La verdad es “lo que es”, y eso nada tiene que ver con el consenso.

O al menos no ha tenido que ver hasta ahora, que sería el modo más correcto de enfocarlo. Porque desde que la realidad es la red, lo que la red diga sobre cada cosa se vuelve importante. Y lo que es peor: el consenso sobre un tema, aun equivocado, puede devenir en aparente realidad.

Y si esto que cuento puede tener efectos tan divertidos como buscar “gafe” en cualquiera de sus buscadores favoritos y mirar lo que sucede, no deja de tener una vertiente aterradora cuando uno se pone a pensar que vivimos en una sociedad dominada por el relativismo y con no tantas referencias estables como serían de desear. Y si en el ámbito del mundo real esto es problemático, aun considerando que en ese mundo nos hemos dotado de mecanismos que han evitado que la repetición de errores devenga en nueva verdad, nada hay en la red que cumpla esta función de momento.

Puede que suene lejano todavía, pero ¿se les ocurre algo más terrible que la verdad por consenso?.

8
Jul

Convergencia e innovación

Escrito el 8 julio 2005 por Ricardo Pérez Garrido en Convergencia / Convergence

Un corolario interesante que se puede extraer del post de Julián es la emergencia de nuevas formas de relación entre la creación de productos y las empresas. Si tradicionalmente este proceso estaba en manos de departamentos específicos y grupos claramente identificados dentro de las organizaciones, en los mercados de tecnología y contenidos parece que cada vez se acercan más a la realidad las innovaciones del usuario.
Esta es una de las tesis principales del libro Democratizing Innovation, de Eric Von Hippel. Hippel, que se acerca al mundo de la innovación desde un punto de vista académico, sostiene como tesis principal que este proceso de “innovación por y para todos” debe no solo permitirse sino promocionarse por las empresas que deseen mantener un ritmo de cambio constante.
El ejemplo de convergencia que todo el mundo cita, el iPod de Apple, representa claramente un proceso de innovación incansable: cada pocos meses tenemos una nueva versión, llevando más allá su producto e incluyendo prestaciones “inventadas” por los usuarios, como el “Podcasting“.
El ejemplo es casi auto-explicativo: genero un círculo de innovación donde doy un peso específico a las propuestas de los clientes, que estarán dispuestos a seguir apoyando al producto y su desarrollo, y creo mecanismos para que en la empresa se esté atento a estas innovaciones.
La dificultad parece clara: como cambio mis procesos y permito que esto suceda. No estoy seguro de que exista “La Respuesta”. Lo cierto es que un sector empresarial cada vez más extenso se está viendo en la necesidad de modificar sus procesos para “acertar” con el producto/servicio adecuado. Howard Rheingold, en su libro Smart Mobs, describía como la clave para identificar a los SMS como la próxima gran fuente de ingresos de las operadores de móviles: la extraña sensación de pasear por Tokio y cruzarse con un montón de adolescentes mirando a las pantallas de sus móviles y tecleando frenéticamente.
La discusión está abierta: ¿se puede innovar en este sector gracias al cliente? ¿Hay ventajas reales o un análisis coste-beneficio nos hará renunciar de inmediato?

28
Jun

Inteligencia Interconectada

Escrito el 28 junio 2005 por Julian de Cabo en Convergencia / Convergence

Cuando allá por el 2.000 vivíamos el reventón de la burbuja tecnológica, asistí a una mesa redonda al final de la cual, el escéptico digital de turno preguntó aquello de ¿pero qué ha cambiado Internet en realidad?. La respuesta de uno de mis compañeros de mesa aun me da que pensar hoy. Con suavidad, pero de forma rotunda, contestó que aparte de haber conectado todo el conocimiento disponible y haberlo puesto en un solo lugar, la verdad es que Internet ha cambiado poca cosa.
Probablemente esa frase, de la que siento no recordar al autor, es clave para entender qué está sucediendo en los últimos tiempos.
Explica, al menos, lo que algunos de los profesores de la casa pensamos hoy: que la acumulación de avances tecnológicos produce cíclicamente escenarios de cambio que cada vez afectan a más esferas de la vida humana. Se trataría de la versión digital de aquella acumulación originaria en que Marx fundamentaba la eclosión del capitalismo.
Una primera descripción de este fenómeno, muy circunscrita al ámbito técnico, la hizo Gordon Bell al formular su conocida ley según la cual el aumento en la densidad de los chips provoca que cada diez años aparezca una nueva plataforma de computación. Es la escala mainframe-mini-pc-web que vivimos en las décadas que van de los 60 a los 90. Según este autor, los 2000 serán los años de los webservices; un término aun desconocido para muchos pero que está revolucionando la forma en que las empresas prestan servicios, resuelven procesos internos o comunican entre si.
Pero releyendo a Bell, pudiera ser que bajo sus tendencias micro de diez años estuviera ocultándose una macro de espectro más amplio. Si no nos estamos equivocando mucho, los primeros 30 años (mainframe-mini-pc) cubren en realidad una fase de “tecnificación ensimismada” en el sentido de que las tecnologías que integra miran hacia el interior de las compañías, mientras que el ciclo actual tiene síntomas claros de apertura y globalidad, pues está caracterizado por el uso de tecnologías cuyo foco está hacia fuera.
Puestos a arriesgar una predicción, el ciclo actual que arrancó con la web y sigue hoy con los webservices, cubrirá sus treinta años con la consolidación del “grid computing”, que mueve ya la infraestructura de compañías como Google, y que cada vez resulta más factible como tendencia global a medida que la banda ancha se hace ubicua.
Hoy Google “está” en enormes cantidades de Pc’s de bajo coste movidos por Linux. La pregunta es ” ¿y qué razón hay para que no termine “estando” en mi ordenador mientras yo no lo uso?. Sobre todo si a cambio de prestar mi conexión y la capacidad de proceso de mi máquina mientras no las necesito, recibo luego del sistema toda la potencia que requiera al abordar tareas pesadas. Ganamos todos, ¿no?.
Pero mientras llega o no esa interconexión global en un solo grid, las consecuencias de la interconexión de inteligencias de que hablaba mi compañero de mesa redonda están comenzando a manifestarse ya.
Si miramos a las industrias del contenido, de las comunicaciones y de la tecnología, que son las llamadas “en convergencia”, nos encontraremos con que la acumulación de potencia tecnológica en manos de las personas ha hecho aparecer las llamadas redes peer to peer, cuyo efecto en la industria del contenido está tan de actualidad, que ni lo comentaremos.
Pero puede que esas mismas redes nos traigan más novedades. El siguiente paso, ¿por qué no?, podría ser la aparición de redes de comunicaciones inalámbricas peer to peer donde los usuarios compartan su conexión a cambio de recibir igual trato cuando estén fuera de su ámbito de cobertura. WiFi y WiMax ya están ahí y lo harían posible. ¿Se imaginan el impacto en las expectativas de la telefonía móvil convencional si esto llegara a cuajar?. Muchos de los actuales usuarios accederían a las redes “controladas por operador inalámbrico” sólo en ausencia de cobertura proporcionada por un par (peer).
Pares a los que denominamos así por pertenecer a comunidades entre iguales que se caracterizan por compartir intereses que van desde proporcionarse mutuamente servicios alternativos a los que presta una industria (e incluso con daño para ellas como ya sucede en contenidos y podría pasar en comunicaciones), hasta compartir ideas que generen avances provechosos para el desarrollo de la sociedad del conocimiento.
Son nuevas “comunidades de conocimiento�? basadas, como las formas sociales más elementales, en el principio tanto aportas, tanto vales, que las hace eficacísimas para cooperar en busca de sus objetivos. Tanto, que en muchas ocasiones ofrecen a las personas alternativas más convenientes que las aportadas por la industria. Hoy es el caso de las comunidades que producen sistemas operativos alternativos, formatos de video o audio tan eficaces que sustituyen a los estándares propuestos por la industria, o enciclopedias enteras por cuya consulta nadie debe pagar.
Y si hoy resulta interesante vivir la explosión del mp3, el Div-X o la Wikipedia, el mañana que viene de camino no va a serlo menos. Pensemos que hasta ahora la colaboración se ha venido produciendo con herramientas que sólo estaban al alcance de las capas sociales más tecnificadas, y teniendo como objetivo intereses técnicos en muchos casos. Pero a medida que se acumulan tecnologías que simplifican la publicación y búsqueda de información, la creación de comunidades de conocimiento se está expandiendo sin más límite que los que marca la disponibilidad de una conexión que permita acceder al repositorio global de conocimiento en que se ha convertido la red, y al conjunto de inteligencias que comparten un interés sobre ella.
Qué resultado global produzca toda esta inteligencia interconectada es aún una incógnita, pero creemos que cada uno en nuestro ámbito deberíamos hacer el esfuerzo de intentar valorarlo como oportunidad. Al menos, quienes tenemos como alma mater una institución que hizo del networking su bandera cuando no existía ni red, creemos que el escenario que venimos contando puede ser el modo más adecuado de hacer pasar al Instituto de una red de contactos a una red de inteligencias.

22
Jun

Sobre Convergence@ie

Escrito el 22 junio 2005 por Ricardo Pérez Garrido en About Convergence@ie

En Convergence@IE un grupo de profesores de Instituto de Empresa interesados en el proceso de convergencia intentaremos contribuir a su desarrollo mediante el análisis de las tendencias y sucesos del mercado.

Convergence@IE nace con la misión de crear una comunidad de directivos interesados en este proceso, donde las opiniones iniciales evolucionen con la participación libre y constructiva de todo el que lo desee.

El proceso de funcionamiento incluirá contribuciones de directivos del sector que encontrarán en Convergence@IE un lugar donde poner bajo discusión sus puntos de vista y contar con la experiencia global de la comunidad que esperamos crear alrededor de esta iniciativa.

Esto implica la existencia de dos tipos de comentarios: uno reposado, buscando descubrir / analizar o contrastar tendencias de mercado; otro más inmediato, basado en crear / difundir opinión sobre sucesos específicos dentro de los mercados.

Los profesores implicados son:
Jose Mario Alvarez de Novales,
Salvador Aragón Alvarez,
Julián de Cabo Moreno,
Ricardo Pérez Garrido.

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