Archivo de la Categoría ‘P2P’

18
May

Te cambio mi cabra por tu oveja (historia de una ida y una vuelta)

Escrito el 18 Mayo 2006 por Julian de Cabo en P2P

Confieso que el subtítulo de hoy (“Historia de una ida y una vuelta”) no es mucho más que un homenaje a Tolkien encajado a martillazos. Como sabrán algunos de los lectores, es el título con que Bilbo Bolsón cerró la narración de su viaje, que a su vez era un prólogo de la historia narrada en “El Señor de los Anillos”. Habría mil cosas por glosar del universo del maestro Tolkien, pero en este caso nos quedaremos sólo con un título que suena a paradoja, como a paradoja suena la historia en que nos detendremos hoy dentro del mundo de la convergencia.
El caso es que el otro día, analizando lo poco interesante que resulta el contenido de mis buzones físicos de correo en los últimos años a consecuencia de su sustitución por el correo electrónico, me dio por concluir que tal vez estamos viviendo el momento en que más rápidamente se producen sustituciones parciales o totales de elementos que habían formado parte de la vida del hombre durante siglos. Validando mentalmente mi teoría, vi que encajaba estupendamente no sólo con el correo sino con muchas cosas más. Entre otras, con el dinero, que en poquísimo tiempo ha pasado de la moneda al papel, del papel al plástico, y que corre raudo hacia una virtualización cada vez más plena.
No sé si alguno de los lectores se habrá planteado lo “poco natural” que puede llegar a resultar, por ejemplo, la compra de una canción en iTunes. Uno llega a un lugar que no existe, y con un dinero que tampoco ve, compra una cosa que no puede tocar, pero que sí se escucha. ¿Son 150 los años que han pasado desde el primer fonógrafo?. Pues desde entonces hasta ahora, miren como cambiaron las cosas.
Y en esas divagaciones andaba cuando caí en la cuenta de que si bien el ejemplo era bueno como muestra de cambio, no era iTunes el lugar donde más música se movía, sino las redes P2P. Y lo paradójico es que si bien el concepto en sí es de una sofisticación técnica impresionante, el mecanismo que lo hace funcionar es tan viejo como el hombre mismo.
Se llama trueque. Y es lo que hacíamos los humanos cuando, antes de que los fenicios inventaran el dinero, cambiábamos nuestra cabra por la oveja del vecino. Puede que tal vez tuviera la ventaja adicional sobre abstracciones posteriores de que quienes lo practicaban sabía con total precisión lo que necesitaban la oveja y lo que les había costado criar la cabra.
Y puede que tal vez uno de los problemas que nos encontramos hoy al asimilar todos estos cambios sea que en el fondo no nos sentimos tan cómodos en una sociedad construida sobre abstracciones que no todos sus miembros son capaces de asumir. La idea de que una cabra o una oveja pertenecen a quien las cría no era compleja de asimilar y por tanto debió resultar sencillo establecer como regla general que esa propiedad debía ser respetada. La de que por entregar un trozo de papel me dieran una oveja, es una abstracción menos confortable, y más en un mundo donde a veces metemos en “corralitos” a los billetes en lugar de a las cabras. ¿De verdad creemos que los millones de seres humanos que intercambian cosas en las redes P2P tienen una conciencia clara de que hacen algo mal? ¿No será que el problema está en no haber sido capaces de crear unas reglas lo suficientemente sencillas?

7
Mar

Espacio físico y espacio virtual

Escrito el 7 Marzo 2006 por Julian de Cabo en P2P, Telecom

Hace ya algunos años desde que Rayport y Sviokla se descolgaron con el término “marketspace” para contraponerlo a la realidad física que, desde siempre, se había denominado como “marketplace”. Debemos estar hablando de una fecha de allá por el 94, cuando todo estaba empezando y se ponían las bases de lo que iba a ser la revolución digital.

Ha sido ese marketspace el lugar donde cuajaron iniciativas como EBay, Amazon, Google, o tantas otras que cambiaron nuestras vidas y cuya misma existencia sería inconcebible sin él.

Es también en este espacio donde surgen las comunidades que, como saben los asiduos de estas páginas, son uno de los temas que nos tienen más impresionados últimamente. Y dentro de las comunidades, el mundo del P2P que está llamado a sustentar la siguiente gran revolución. Sin duda, la segunda gran oleada es la oleada del P2P.

Como hemos dicho en repetidas ocasiones, si el ámbito de intercambio de estas comunidades fue inicialmente el mundo de los contenidos, hace tiempo que lo han transcendido para entrar de lleno en mundos como el grid computing que ya está entre nosotros, o como varias otras iniciativas que están en marcha en materia de colaboración a través de ese amplísimo concepto que es P2P.

Curioso porque una de las conclusiones es que parece existir una cierta fascinación por hacer de la revolución tecnológica una base para la vuelta al trueque como forma de vida, por más que lo “trocado” sean cosas tan sofisticadas como contenidos digitales o potencia de cálculo.

Y estando en estas, están empezando a aparecer iniciativas P2P cuyo ámbito es ya el mundo de las telecomunicaciones. Días atrás se han publicado un par de comentarios por aquí considerando pros y contras de alguna de las iniciativas en este sentido, y donde sólo echo de menos una consideración relevante: que a diferencia de experiencias previas cuyo ecosistema fue el marketspace, iniciativas como Fon deberán ser capaces de nacer ahí para concretar su existencia en el espacio físico. Un P2P sobre contenido es viable porque transcurre dentro de un límite alcanzable por todos los que operan en el marketspace, pero si queremos montar un P2P sobre comunicación, el problema está en que necesitaré “hacerlo real” para hacer llegar su beneficio a los participantes.

Y me temo que eso es harina de otro costal.

3
Mar

Veoh más allá

Escrito el 3 Marzo 2006 por Salvador Aragón Álvarez en P2P, Tecnologías convergentes / Convergent technologies, Televisión / TV

En el post de ayer dedicado a Fon, José Enrique Álvarez resaltaba las posibilidades que surgían alrededor de FON, que se posicionaba de facto como un proveedor de acceso haciendo uso de un modelo distribuido, o en grid para ser más precisos, donde los usuarios comparten su acceso WiFi o WiMax.

De entrada, debo reconocer mi escepticismo ante FON dado que en los modelos en grid, como en cualquier modelo basado en una comunidad, deben estar claros los retornos y las recompensas para todos los implicados. En el caso de FON , el modelo de retribución me parece poco claro para muchos de los jugadores.

Sin embargo, el precedente del P2P nos obliga a pensar en la viabilidad de estos modelos ajustado a la racionalidad económica y a la legalidad. En post anteriores se ha destacado el paso de un modelo de consumo a otros de producción, y es en esta transición donde los modelos compartidos pueden jugar un papel determinante. Un excelente ejemplo lo tenemos en Veoh, un software que bajo un esquema P2P permite distribuir contenido televisivo creando una red de televisión virtual. En sus propias palabras:

Veoh creates a virtual television network, that is able to distribute TV-Quality, Full-Screen broadcast video to hundreds of millions of users with broadband internet connections

A diferencia de otras plataformas como YouTube, iFilm, and vSocial, el modelo distribuido de Veoh debería permitir la distribución de videos en calidad DVD. Al fin y al cabo sus propios usuarios actúan como redistribuidores del contenido, aportando tanto su disco duro como su ancho de banda. Su funcionamiento internos es similar al de BitTorrent con una particularidad: en este caso los contenidos son legales, y la propia platafotrma web de Veoh permite la búsqueda y previsualización de los contenidos.

Y es que los modelos distribuidos tienen mucho que decir, aunque quizas en vez de Fon sea Veo, aunque uno tiene la sensación de que Google no andará muy lejos.

11
Ene

Las redes P2P como competidor

Escrito el 11 Enero 2006 por Julian de Cabo en P2P

Me comentaba un amigo que hace unos días, mientras esperaba a que concluyera la bajada de una película con su recién estrenado Emule, se fijó por primera vez en que los usuarios pueden añadir comentarios a los archivos que comparten. Es más, me remató la historia añadiendo que, para su sorpresa, el primer comentario que leyó venía a ser algo así como calidad regular, pero no se puede escoger.
Da la sensación de que a mi amigo le queda mucho camino por recorrer en este mundo del peer to peer. No es sólo que la mayoría de las películas estén en formatos un tanto pobres o con calidades de sonido deficientes, sino que el usuario poco experto acaba por descubrir que unas veces la música que descargó no era la versión que él esperaba, que otras se ha tomado de un disco de vinilo con un ruido de fondo atronador, o que simplemente, cuando llega la película que lleva días haciéndose esperar, resulta que no es “El acorazado Potemkin” sino una porno de baja estofa.
Lo que podríamos llamar el “factor sorpresa” es tan amplio en el ámbito del peer to peer que incluso existe una jerga para designar a parte de estas versiones indeseables. De este modo se llama screener a la película “robada” de un cine con videocámara, fake a la pura falsificación, y así sucesivamente.
Y es que si la cara del fenómeno P2P es para muchos la posibilidad de acceder a contenidos descatalogados o no disponibles comercialmente, existen también muchas cruces a considerar. Tal vez las más evidentes sean la falta de garantía que hay detrás de lo que estamos adquiriendo y la inseguridad sobre el tiempo necesario para disponer de los contenidos. Pero hay muchas más. Tantas, que si como empresarios estuviéramos haciendo el análisis de un servicio ofrecido por un competidor, encontraríamos sin duda casi infinitas oportunidades de mejorarlo.
En realidad la cuestión es si seríamos capaces de mejorarlo tanto como para cobrar por ello un diferencial de precio con nuestro competidor, aunque no fuera muy elevado. El indicio de que puede tener éxito lo tenemos en el ritmo al que se venden las colecciones de DVD en los kioscos de prensa, por no mencionar que en el caso de la manta, el material ilegal sí que tiene un precio fijado pese a que la garantía de calidad no sea mucho mejor que en el caso del P2P.
¿Creemos que el aficionado al cine que pasa cinco días esperando para obtener una copia mediocre de una película concreta no estaría dispuesto a pagar por verla en buena calidad y sin demoras? Y lo mismo con el aficionado a la música.
¿Y por qué la industria no reacciona? Supongo que habría que preguntarles a ellos, pero cuando se repasan las ventas de iTunes, no sólo encontramos canciones de moda, sino que en la lista de los 100 aparecen muchos temas con decenas de años. Dicho de otro modo, iTunes beneficia a la discográfica que posee esos derechos pero no puede distribuirlos en el mundo físico, al cantante que sigue vendiendo años después, y al consumidor que accede a un contenido imposible de localizar en una tienda cuyo stock no es infinito.
De momento, y por increíble que parezca, sólo Apple ha sido capaz de ver que existe un mundo de personas que sí desean escoger y están dispuestas a pagar por ello.

22
Sep

La segunda generación de Redes Peer to Peer

Escrito el 22 Septiembre 2005 por Julian de Cabo en P2P

Uno de los puntos de discusión recurrentes en el panorama tecnológico actual es el de los impactos que se derivan del empleo masivo de redes peer to peer en distintos segmentos de las industrias en convergencia.
En los últimos tiempos se ha convertido en un tema que transciende al ámbito estricto de la industria y salta como debate a los medios de comunicación generalistas, sin dejar indiferente a casi nadie.
Probablemente, parte de que hay detrás de todo ello es un cierto desajuste entre un modelo de propiedad intelectual/industrial pensado en una época de ciclos económicos más largos, y una economía basada en ciclos cortísimos de explotación, como es la actual.
Pero ese será otro tema para otro día. A lo que vamos hoy es a la segunda generación de redes que puede empezar a germinar, y a las consecuencias que puedan traer en el medio plazo.
Pensemos que la actual generación de redes P2P nace debido a la carencia de ancho de banda, y la necesidad de optimizar las descargas en una red. Por ello, parte de la solución pasó por eliminar la distinción entre servidores y clientes creando un nuevo modo de reparto de tareas que optimizaba las capacidades de transferencia.
Con el esquema actual, si queremos ver una película, el proceso es parecido a: busco, pido, espero, descargo y almaceno (pagando un canon por ello si lo hago en soporte óptico). El proceso lleva horas en el mejor de los casos, o días en el peor. Y sobre todo, requiere almacenar en local para garantizar que el flujo de datos al reproducir sea suficuente.
Pero a medida que las velocidades de transmisión se acercan al umbral necesario para mantener un “stream” de datos que permita ver cine u oir música sin descargar en sentido estricto, nos acercamos a un nuevo modelo donde en lugar de intercambiar ficheros, puede que sólo intercambiemos permisos para usarlos.
Si a eso añadimos que los almacenamientos se irán moviendo progresivamente hacia la red, podemos concluir que un escenario probable es el del primitivo videoclub: compro mi película, y la dejo en la red para que mis amigos a su vez me presten la suya.
Sin ser experto en la materia, hasta jurídicamente suena diferente esta forma de compartir. Y desde luego, excluye la posibilidad de un cánon como el que actualmente ha salvado las cuentas de la industria de contenidos.
Así las cosas pongan ustedes la conclusión que quieran. Pueden empezar a hacer lobby para gravar el uso de la banda ancha (lo que no parece muy congruente con la necesidad de desarrollar la sociedad de la información), o pueden empezar a pensar en el fascinante conjunto de oportunidades que el nuevo ecosistema abrirá para quien sepa aprovecharlo. Lo único desaconsejable es ignorar que el futuro es irreversible.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar