27
Ene

Siguen llegando las noticias sobre las compras de Google. Este fin de semana se han comprado una empresa dedicada a buscar aplicaciones comerciales a soluciones de inteligencia artificial. Y parece que el propio Larry Page estaba metido en las negociaciones y en la ejecución del trato. El precio difiere según las fuentes, y parece que estará entre $400 y $500 millones. Parece sacado de una película, pero desde octubre Google se ha comprado un buen puñado de empresas relacionadas con la robótica, el machine learning, y temas relacionados. Está claro que su apuesta está centrada en que en los próximos años estas soluciones podrán llegar a ser opciones a nivel comercial. Pero también hay que tener en cuenta que la compra no significa que habrá un producto en la calle en unos meses. Estas compras son seguramente uno de los mejores ejemplos de cómo las empresas de éxito deben invertir en diferentes horizontes temporales para explorar nuevas fuentes de ingresos en el futuro. La compra de este fin de semana seguramente tenga efectos más o menos inmediatos en lo que hace Google. Las recomendaciones de productos que consumir (ya sean videos o aplicaciones o compras) pueden generar beneficios adicionales desde mañana. Pero probablemente todas estas compras combinadas nos indican algo más complejo.

Si miramos a los datos de Google vemos que sus ingresos están fuertemente ligados al buscador, un 63% en Q3 2013 (unos $9400 millones sobre un total de alrededor de $14900). Y un análisis incluso superficial de la situación etnológica actual nos habla de que la forma tradicional de conseguir información relevante por medios digitales está cambiando, basculando hacia las aplicaciones y los móviles. Esto deja a un lado del camino a los buscadores poco a poco. Y aunque los ingresos a corto plazo sigan creciendo, suponen una clara amenaza en el medio y largo plazo. Y es ahí donde entra la capacidad de exploración de la empresa y su inversión en proyectos “locos”. Lo que caracteriza a estos proyectos es que las tecnologías o tendencias en que se basan son tan impredecibles que los escenarios que puedes construir (qué productos comprarán los clientes, para qué, con que precio, de que empresas, sustituyendo a que, cubriendo qué necesidad…) son enormes en número y en “distancia conceptual” entre ellos. Pensando en el caso de los robots se me ocurren un buen número de opciones que no se parecen en nada para que los robots entren en nuestras vidas en digamos 10 años. Hoy Roomba o productos similares se venden en muchos sitios -digamos que normales- y cuando salió hace unos años a muchos les parecía un concepto totalmente ajeno al mercado. Se trata de buscar combinar exploración y explotación para intentar que el porcentaje de ingresos que tenemos proveniente de productos que no estaban en nuestra oferta digamos hace dos años crezca. Esta sería una buena medida de que estamos haciendo cosas nuevas. Y seguramente una buena indicación de que respondemos a las tendencias y a los clientes. En mi opinión, eso es lo que está haciendo Google. Buscando sus nuevas fuentes de ingresos para dentro de 5 o más años. Y dejando, en el camino, descolorados a muchos.

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