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Sep

Como si fuera uno de esos exploradores que uno se imagina recorriendo la Africa de hace un par de siglos. Encontrando sorpresas en cada obstáculo del camino. Con su capacidad de sorpresa mucho más intacta que nosotros, siempre buscando algo nuevo, algo distinto. Y dispuesto a fracasar en el intento. Así es como veo cada vez más a Amazon: ha renunciado a convertirse en un gigante que no es capaz de moverse. Y busca por todos los medios explorar qué es lo que quieren los clientes, cómo ofrecerles ventajas que sean de valor para su -cambiante- forma de relacionarse con la lectura.

Amazon nos enseñó que si, que estábamos dispuestos a comprar un “cacharro” solamente para leer. Al contrario de lo que decían todos los expertos en la época -un solo “cacharro” era el futuro- fueron capaces de posicionar el Kindle como un ganador y crear una industria entera. Y de acelerar la venta de libros electrónicos, cambiando las reglas de la edición, de la relación con los autores, de la forma de ganar en la industria.

Ahora va un paso más allá y anuncia que va a iniciar un programa por el que si tienes un libro en papel comprado con ellos desde que empezaron, te venden con un gran descuento (precio final entre uno y tres dólares) un ejemplar digital. Las consecuencias son inciertas, el precio también, el que la gente esté dispuesta a pagar parece que los analistas no lo tienen claro (si fuesen analistas compradores de literatura en Amazon seguro que lo tendrían más claro… pero bueno). Lo interesante es que Amazon todavía se atreve a hacer esto. No se comporta como un jugador que ya se ha hecho mayor sino como uno dispuesto a cambiar las reglas. ¿Cuantas empresas con su éxito y nivel de crecimiento todavía pueden hacer esto?

Queda ver cómo van a reaccionar los distintos jugadores. De los clientes no tenemos ni idea. Siempre dispuestos a sorprender al mejor gurú, harán lo que les venga en gana. Apuesto por una buena acogida de la iniciativa, y por gente teniendo sus librerías en papel y digital lo más parecidas posible. Un punto para Amazon en su afán de ser el proveedor de recomendaciones y conocedor de los gustos de sus clientes. Para los demás, incertidumbre. Las editoriales seguramente se lo pensarán dos veces, como siempre, tratando de proteger su negocio tradicional. Error de nuevo, veremos si terminan aprendiendo: su negocio tradicional se transforma. Mejor estar en las primeras líneas de la transformación.

Para los competidores, complicado hacer frente a esta medida en la empresa que más y mejor lleva vendiendo libros online, y que más ha crecido en este área. Buena forma de contrarrestar los intentos de Apple de tomar posiciones en el mercado. Para todos los demás, seguimos con la vieja ya regla de que mejor estar en el cambio y atreverte a hacerlo que esperar a que otro lo haga por tí. Demasiados incentivos para no cambiar en casi todas las industrias (y los directivos con alta aversión al riesgo y sobre todo a perder sus bonos)… más interesante para los demás.

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