7
Oct

Innovación e inspiración, un legado que merece la pena

Escrito el 7 octubre 2011 por Ricardo Pérez Garrido en Innovación / Innovation

Ayer todo el mundo hablaba de lo mismo. Steve Jobs muere a los 56 años, con Apple cambiando el mundo y siendo la compañía de mayor valor en bolsa de todo el mundo. En otra época sería un rey amado y victorioso. Un líder carismático capaz de pedir compromiso más allá del deber a sus colaboradores, de tratarlos mal incluso, pero de imbuirles su necesidad de hacer las cosas mejor… y de conseguir su absoluta fidelidad.

A mi me tocaba reflexionar sobre el tema para responder a la prensa. Y mientras leía y pensaba y me reunía… se iba formando la idea de que al final lo que hace toda esta gente es vivir su vida apasionadamente y con valor. Con el valor de cambiar lo que es la visión general de “cómo hay que hacer las cosas”. Algunos de ellos, los que atesoran más valor, visión e inteligencia, consiguen tener un impacto en la vida de los que les rodean. Otros, los menos, llevan este impacto a grupos enteros, incluso a todo el mundo. La visión de la tecnología de Jobs nos ha afectado a todos. En mi caso toda mi tecnología personal es Apple (y Amazon claro), pero sin duda la forma en que nos relacionamos con las comunicaciones, el contenido, el entretenimiento… está marcado por el toque de este genio.

Quedan muchas preguntas. Leía esta mañana a Bob Cringely, que decía algo que nos hemos preguntado muchos, y es si realmente existía un plan maestro en Apple para llegar a donde están ahora. Yo me quedo con que no, que no había gran plan, que el éxito de un primer producto, el iPod, les ha ido abriendo la puerta y enseñando conceptos que les han permitido triunfar en otros mercados. Al final la magia de Apple se resume en saber hacer bien unas pocas cosas que en los mercados donde entra nadie hacía bien. A ver si me explico.

Varias lecciones importantes para las siguientes generaciones. La primera es la forma de entender los productos desde el punto de vista de la estética. Mezclan arte y diseño y buen gusto en el mundo de la tecnología. Un mundo dominado por ingenieros más interesados por la funcionalidad que por otra cosa. Y esto lo han hecho desde los tiempos del Apple II, desde el primer Macintosh. ¿Qué puede hacer esta tecnología por el usuario? ¿Cómo podemos hacerla más simple de usar? ¿Cómo podemos ir un poco más allá…? El ir un poco más lejos es la marca de la casa. Recuerdo los primeros iPhone. Todo el mundo encantado. Nadie habla de la tecnología. Todos de lo fáciles que son de utilizar. De las muchas cosas que pueden hacer. Y luego las aplicaciones…genial. Nada nuevo realmente, pero genial en la implementación, en la ejecución, en la forma de contarlo para emocionar.

Emoción y pasión puede ser la segunda gran lección. Intentar emocionar y apasionar siempre. Demostrar la pasión. Tiene su parte oscura, y es que podía presionar a los equipos con los que trabajaba a límites que nos cuesta hoy reconocer. Pero esa pasión al final se traduce en productos difíciles de imitar, en perfección en los detalles. En legiones de personas disfrutando de lo bien que funcionan sus “cacharros”. La búsqueda del “no me quiero preocupar”, de la solución fácil, a corto plazo, buscando los resultados del siguiente trimestre… no son buenos amigos de lograr grandes éxitos y de cambiar el mundo o al menos el pequeño mundo que te rodea. Así que me quedo con su pasión, con la parte buena de su pasión, para esa lista de cosas a imitar.

Quedaría una tercera lección. Y es que los sueños tienen que ser a lo grande. Que podemos marcar la diferencia si nos lo proponemos. Seguramente a nuestra muerte no hablarán de nosotros los presidentes de las naciones, ni las portadas de la prensa, ni los telediarios, ni los “escribidores” de internet… pero aquellos que lo hagan lo harán con el mismo orgullo y emoción que todos los anteriores. Los sueños a lo grande ayudan a romper modelos mentales que nos impiden avanzar. Nos ayudan a vencer el miedo al fracaso, porque suponen una buena meta a alcanzar, por la que merece la pena arriesgar. Hacen que cambiar las cosas pequeñas parezca fácil.

Al final lo que queda es que el mundo se ha parado un rato a despedirse de un gran líder, que ha tenido un impacto en las vidas de muchos millones de personas. Y ojalá ese rato que nos hemos parado nos sirva para reflexionar que merece la pena atreverse a cambiar las cosas para hacer un mundo un poco mejor. Y como final mis humildes gracias a Steve por inspirarme muchas veces a intentar pensar diferente, a buscar mi pasión y vivir por ella. Gracias.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar