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May

Hace tiempo que leí un interesantísimo artículo en McKinsey Quarterly titulado “recovering from information overload”, y no había tenido ocasión de comentarlo. Tal vez porque también yo sea una de las víctimas del fenómeno sobre el cual reflexiona, al menos durante algunas temporadas en este “año académico” en cuyo ciclo se inscribe mi vida.

Tal vez sus conclusiones suenen oportunistas en estos tiempos en que se alaba la inmediatez (y se olvida la masividad) del Twitter, pero me han parecido demoledoras. Por lo evidentes, y por lo sólido de la argumentación. Quizá lo más curioso sea el entronque directo que sus autores hacen con recetas ya ofrecidas en clásicos de la literatura de gestión. Llegan nada menos que a conectarse al “The effective executive” de Peter Drucker; una obra que data de finales de los setenta … cuando ninguna de las tecnologías que nos saturan hoy estaban inventadas y la única relación con el panorama actual era la escasez de horas que hay en ése recurso finito que es la agenda del ejecutivo.

Vale la pena darle una vuelta. No sólo por el consuelo o las recetas que pueda ofrecernos para defendernos de una situación que nos afecta a muchos, sino por recordarnos cosas que a veces olvidamos rodeados de tanta tecnología, pero que son verdades independientes de época y tecnología: que nuestra cabeza da de sí lo que da de sí, que tomamos peores decisiones en entornos multitarea, o que la atención de un directivo es un recurso escaso y que resulta crítico dirigir allá donde realmente es necesario.

Comentarios

Joaquín Mencía 29 mayo 2011 - 17:02

Ya lo dijo TS Eliot:

¿Dónde la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?

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