DecÃa el ArtÃculo 6 de la Constitución de 1812 que “El amor a la patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles, y asimismo ser justos y benéficos”. Visto desde hoy, el texto se nos antoja tan bienintencionado como infantil. Tanto es asÃ, que lo de ser “justos y benéficos” se ha usado en muchas ocasiones para hacer burla de aquellas situaciones en que, desde la ley, se pretende imponer a una sociedad comportamientos que entran en lo utópico, cuando no en lo imposible.
Y confieso que, al leer los resúmenes que la prensa hace hoy de la reunión de ministros de telecos en Granada, no he podido dejar de admirarme. Contar con una comisaria que, doscientos años después, recoge con fidelidad el espÃritu de la Pepa es algo que no podÃa esperarme. Ahora vamos a crear un “mercado legal de contenidos digitales en Europa”. Cuando no somos capaces de ponernos de acuerdo para ver qué se hace con una nube de polvo que colapsa un continente, vamos a crear el futuro desde una norma que ponga de acuerdo a 27 representantes de paÃses que no suelen tener las ideas demasiado claras sobre el mundo digital, y cuyas rutas individuales, pintadas en un papel, dibujarÃan una rosa de los vientos más que una lÃnea clara.
Menos mal que nuestro ministro del ramo piensa contribuir a la revolución inminente (no sé si planetaria, cósmica, o simplemente cómica) apoyando la creación de un DNI digital europeo. No sé si basándose en el apabullante éxito del DNI digital, o si obviando el pequeño detalle de que no todos los paÃses tengan algo equivalente a un DNI. Pero no importa: marchemos todos juntos, Sebastián el primero, por la senda constitucional.


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