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La matryoshka de mi abuelo

Escrito el 18 septiembre 2008 por Julian de Cabo en Tecnologías convergentes / Convergent technologies

Cuando mi abuelo viajaba de Cádiz a Madrid en los años 40 era normal tener no menos de docena y media de pinchazos, y algún tipo de incidencia mecánica adicional que hacían aconsejable que el propietario del coche fuera capaz de cambiar una bujía o limpiar un carburador echado a un lado de la carretera. Y ya se habían producido mejoras, puesto que no era necesario tener un chófer especialista en mecánica de bajo nivel como sucedía en años anteriores.

A mi padre le bastó con saber cambiar una rueda, cosa que hizo cada vez menos frecuentemente a medida que mejoraron las carreteras y la tecnología de los neumáticos.

En mi caso, tuve la ocurrencia de abrir el capó de mi coche hace unos días para reglar los faros, y la sensación que me produjo es la de estar frente a una de esas matryoshkas rusas tan populares hace años.

Matr67.jpg

Acabé cerrando aquello porque era una carcasa que protegía a otra carcasa, dentro de la cual había otra carcasa. Y un mensaje implícito: “aquí no se toca, caballero”.

Pero acabé sonriendo al pensar cómo las cosas terminan siempre por evolucionar de un modo parecido. Porque no es que a mis hijos les importe un pimiento el sistema operativo que lleve su máquina, sino que palabros como RAM, ROM o EPROM les resultan tan lejanas como al conductor actual una trócola.

Comentarios

jose luis 18 septiembre 2008 - 10:07

Si….hasta que la junta coge holgura….entonces nos acordamos de nuestros padres…y de los de la máquina.
Entrañable y cierto, lo de las matryoshkas.
Un saludo,

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