16
Sep

Hace algún tiempo que compré mi primer Mac, y comenté sobre cómo me había ido con él en este mismo blog. Decía entonces que la experiencia me estaba haciendo valorar la posibilidad de comprar un MacBook como portátil de uso personal.

Ha pasado algo más de medio año, y mirando hacia atrás me doy cuenta de que pocos periodos tan cortos han traído tantos cambios a mi vida como usuario de dispositivos y software. Y lo digo a título de pura reflexión, porque ni ha habido un plan deliberado por mi parte, ni puedo ignorar que en ello han influido mucho las circunstancias de trabajo.

El caso es que tecleo esta entrada desde un Internet Explorer que corre en un HP portátil bajo Windows XP, que sigue siendo mi máquina de trabajo diario. Pero ni he encontrado aún una buena razón para el cambio a Vista, ni Explorer es el navegador de referencia para mí. Tras una decepcionante 2.0, Firefox 3 suele ser mi punto de partida al navegar, aunque voy dando ratos de prueba a Chrome.

Sin embargo, pese a lo que comentaba al empezar a usarlo, sí me voy haciendo con el Office 2007 … aunque el otro día di mi primera clase con Apple Keynote en un portátil Mac. Pero es porque precisamente es el software para presentaciones donde ando más disperso; me encanta Keynote, me gustan mucho algunas cosas del Power Point 2008 para Mac, pero son tantos años de ppt’s en PC que no me veo dejándolo de golpe. Y en el caso de Excel aún menos; prefiero la del PC. El procesador de texto lo uso poco últimamente, así que no tengo ni siquiera un problema.

Si hago recuento de horas gana el PC, porque sigue siendo la herramienta de mi puesto de trabajo, aunque ya uso el MacBook Air en las sesiones de clase. Pero si mido tiempos en casa, ha habido una verdadera revolución. Al acabar el curso desmonté una máquina Linux por falta de uso. Creo que lo soviético del sistema me hace poco apetecible el uso diario. Mantengo, eso sí, un server Linux para almacenar todo el contenido relevante de la red doméstica, y un par de máquinas XP, de las cuales se usa mucho la de los niños (el factor videojuegos pesa mucho aquí). Pero para mi asombro, tanto mi mujer como yo optamos por arrancar el iMac en un 80% de los casos en que nos sentamos frente a una pantalla.

Si me lo cuentan hace un año, no me lo hubiera creído.

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