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Una de las cosas que me llamaron la atención de Firefox fue su capacidad de añadir complementos para el navegador. Y uno de los que se han quedado a vivir conmigo es el de Accuweather. Me he acostumbrado a ver cambiar el icono del tiempo en la barra de estado, y me siento extraño cuando no lo tengo activo en el navegador.

Como dice el refrán, “algo tendrá el agua cuando la bendicen”. Si no, no se entiende que en todos los medios de comunicación haya siempre un espacio dedicado a la meteorología.

Otra cosa es que Internet da opciones para contrastar de modo rápido una multiplicidad de opiniones, y que a poco experto que se sea, uno siempre echa un vistazo a un par de fuentes de información. En mi caso, casi siempre son la de Accuweather (que para eso lo tengo activo en el navegador), y www.inm.es (ya sé que ahora el nombre es más complicado, pero me resulta más sencillo teclear el antiguo acrónimo).

Ambos lugares utilizan una combinación de modelos de predicción matemáticos junto con el análisis de imágenes captadas por satélites geoestacionarios dedicados a la meteorología. Y si se consultan de modo único, producen una sensación de cientifismo maravillosamente tranquilizadora para quienes los usamos. En su sofisticación, son capaces de anticiparnos hasta dos semanas de predicción, con unos coeficientes de probabilidad asociados, por no mencionar que la predicción “a corto” la llegan a dar para cada hora del día.

Eso sí, la sensación de estar accediendo a un nivel de conocimiento superior al del antiguo Mariano Medina dura sólo hasta que uno consulta la siguiente fuente. Porque casi a diario nos encontramos con que las opiniones de cada una de las fuentes son por completo diferentes. Es decir, que al igual que pasaba con el tiempo en su versión 1.0 dependemos de la suerte para ver si hemos salido a la calle con el abrigo en un día de sol, o si nos vamos a poner chorreando vestidos de manga corta.

Como dijo el sabio, hay que cambiarlo todo para que todo siga igual.

Comentarios

Miguel Caballero 2 junio 2008 - 13:21

A mí lo que más me fascina de todo esto es, precisamente la indefinición absoluta desde un punto de vista matemático; quiero decir, por muchos nuevos modelos, algoritmos, web 2.0 y todo lo que queráis, al final, nunca aciertan.

¿O es que alguien, con todos los medios a su disposición, ha conseguido alguna vez predecir los efectos devastadores de un huracán?

No quiero ponerme metafísico pero algo falla en la concepción de nuestra matemática actual en cuanto a modelos de simulación. Algo no entendemos todavía. Si lo conseguiremos -o no- algún día, lo desconozco. Pero a partir de ese día se podrán salvar muchas vidas.

Julián 2 junio 2008 - 18:24

No sé si es metafísica, pero estoy de acuerdo. Hay una frase tremenda que dice que “el corazón humano jamás podrá hallar la paz en una abstracción desprovista de todo cuanto el corazón necesita”.

Pero hay quien no se ha enterado todavía.

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