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Enredados en las redes sociales

Escrito el 22 mayo 2008 por Julian de Cabo en Internet

Denominamos red social a una gama de refinados instrumentos de tortura cuyas utilidades abarcan desde ligar y/o hacer el indio (en este caso se conocen como redes sociales personales) hasta ser molestado por desconocidos que pretenden incordiar a nuestros amigos (éstas se denominan redes sociales profesionales), pasando por otras cuya función es destrozar nuestra agenda electrónica duplicando sus contactos y/o cambiando aleatoriamente las fechas de los cumpleaños de la gente a la que apreciamos.

Por alguna razón que se me escapa (probablemente se trate de una razón 2.0), esta amalgama de cosas ha recibido no sólo la unánime atención de los comentaristas, sino el consenso de los analistas en cuanto a que deberían ser seguidas con atención. Creo que en esto último sí estoy de acuerdo; hay que estar atento para que nos enreden lo menos posible.

Porque no sé si a nuestros amables lectores les pasa igual, pero para mí está por llegar el momento en que estas cosas me reporten algún tipo de utilidad real. Lejos de ello, su proliferación ha hecho que pase de mirarlas con curiosidad a tener que gestionar el aluvión de peticiones y comunicados absurdos y/o intrascendentes que recibo de aquellas en las que cometí el error de apuntarme.

Después de pensar en ello un rato, creo que parte del problema está donde siempre: en que se trata de instrumentos concebidos desde la oferta y no desde la demanda. Están pensados para que una empresa venda publicidad segmentada y no tanto para intentar dar una respuesta de conjunto a una serie de necesidades que sí existen en muchos de nosotros, como la de mantener nuestros contactos al día, la de poder conectar con facilidad con nuestros conocidos con independencia de dispositivo y lugar, o la de ayudarnos a recordar con sencillez información sobre gente que nos interesa, sin molestarles.

En fin, que cada vez tengo más la sensación de que falta mucho por hacer para que las redes sociales cumplan con la promesa que nos hacían … y la esperanza de que no me den mucho más la lata mientras se ponen de acuerdo en cómo hacerlo.

Comentarios

Patxi Bonel 22 mayo 2008 - 19:50

Julián es una muy buena reflexión.

En ocasiones la presión por la búsqueda de la rentabilidad en el corto plazo obliga a saltarse etapas de un proyecto, que seguramente limitarán su desarrollo futuro a medio y largo plazo.

Yo también veo dos problemas adicionales a este tipo de herramientas:

1.- Lo poco que conocemos todavía del marketing aplicado a las redes sociales. Y aunque los avances son interesantes y prometedores, conocemos aún poco incluso de la propia dinámica de estas mismas redes. Esto dificulta inicialmente el modelo de financiación por publicidad. (Será crítico saber cuántos de estos proyectos podrán rentabilizar en el futuro todo el aprendizaje que han acumulado).

2.- La dificultad de convertir a comunidades de clientes de un entorno de colaboración altruista a otro de pago por el servicio. Y no sólo es el hecho de que el servicio tenga precio cero, sino para que funcione necesitas de la colaboración no remunerada de los propios usuarios.

Dan Ariely comentaba en su libro como una Institución al Cuidado de ancianos pidió a un bufete de abogados que les diese servicio legal a un precio por debajo de sus tarifas. La respuesta fue negativa.

La solución aceptada finalmente fue que los abogados se ofrecieron a dar el servicio de forma gratuita y “desinteresada”, como un servicio a la comunidad.

Julián 23 mayo 2008 - 08:52

Gracias, señor.

Me interesa especialmente la anécdota final que cuentas, tal vez porque la he vivido en alguna ocasión.

Los que vivimos en el mundo académico sabemos que hay veces que cobras por dar una charla, como hay otras ocasiones en que las das gratis … o incluso pagarías por tener la oportunidad de estar en un determinado sitio.

Aunque según lo escribo, creo que sería incapaz decir si existe una regla que me haga comportarme de un modo u otro.

Es más … cuando me llaman para ofrecerme determinados tipos de colaboración, hay quien me sorprende desde dos extremos distintos: los que me producen la sensación de “echarle morro” porque me piden gratis cosas que no me pide el cuerpo hacer, y los llegan a hacerme sentir “ternura” intentando pagarme por cosas que les regalo de mil amores.

Gabriel Aldamiz-echevarría 25 mayo 2008 - 07:02

Hola Julián,

Pues en esta no estoy de acuerdo, a pesar de que me haya divertido con el post.

En mi día a día veo que mucha gente de mi entorno disfruta mucho usando redes sociales de todo tipo. Aquí desde luego Facebook es la herramienta que usan los estudiantes (y mucha más gente) para comunicarse. Pero no solo facebook o myspace o linkedin…, hay muchisimos sitios en Internet donde acude la gente a pasárselo bien con otros, gente que no son techies. Es lo que yo veo.

Creo que está demostrado que hay demanda. Otra cosa es que haya espacio para todo lo que sale, o que todo lo que aparece añada valor, pero me imagino que sucederá como en cualquier industria y el mercado ordenará las cosas. ¿Cuántas escuelas de negocio hay en España ofreciendo MBAs u otro tipo de másters? Seguro que tu primer párrafo se podría aplicar a la industria de los MBAs, y los emails equivaldrían a los cientos de cartas que recibimos con propuestas de cursos:).

Creo que para nosotros los viejetes es difícil entenderlo, la gente jóven de mi entorno no ve la tele… está en internet.

Un abrazo, me ha gustado mucho el post a pesar de no estar de acuerdo!!

Gabi

PD: Pongo mi twitter como URL… con ánimo de provocarte:)

David Cremades 26 mayo 2008 - 17:32

Buenas tardes.

Yo también pienso que sí hay demanda para estas herramientas. Y que ciertamente son muy útiles si se utilizan correctamente. Y aquí viene mi apreciación:

Creo que el problema radica en el mal uso que hacemos todos de estas redes sociales, y el mal uso empieza por uno mismo. Yo estoy en LinkedIN, y tengo unos 100 contactos, pero revisandolos rápidamente no mas de 20 o 30 puedo considerar “de confianza”. Si realmente fuera una red de “gente de confianza” no me importaría molestar a un contacto mio pues sería con algo que probablemente merezca la pena pues vendría con bastantes garantías.

Y hablando de mal uso (esto se sale del tema en cuestión por lo que lo podemos dejar para otra ocasión). Que mal uso hacemos todos del email.

Perdón por generalizar pero es increible. Sería interesante que los directores de sistemas de las distintas organizaciones dictaran ciertas pautas de “Políticas de uso corporativo del email”. El primer beneficiado sería directamente la organización. Lo que no sé es si hay tecnología para controlar estas políticas de uso corporativo del email. ¿Tiene solución desde la tecnología?¿o nos toca vivir con ello en los próximos años?

Félix 27 mayo 2008 - 01:18

Julián, me ha gustado mucho esta entrada porque experimento una sensación muy parecida con muchas de estas herramientas, y la verdad es que parece que se entra en el terreno de lo políticamente incorrecto cuando se dice lo que uno piensa sobre cosas tan “fantásticas” como lo 2.0 o lo open. En fin, una cosa que veo también en esto de que la web seamos ahora todos, es que existe una superabundancia de información, mucha de ella irrelevante, pues existen conversaciones desde maravillosas hasta triviales, y se hace enormemente difícil gestionar toda esa cantidad de información que se acumula llamando a la puerta del lector de feeds.

Julián 29 mayo 2008 - 08:32

Gracias a todos. A Gabi por disentir, y a David y Félix por añadir comentarios interesantes.

Lo curioso es que estoy bastante de acuerdo con Gabi en que el factor generacional me está alejando progresivamente de estas cosas. Tanto como con los demás; no había pensado en la deficiente gestión del correo como precedente de lo que sucede con las redes sociales. Y lo de Félix lo comparto al 100%, algunas de estas cosas se han incorporado a esa nueva religión del buen rollito vacío … que termina por motivar lo que apunta David … mi red se llena de gente que realmente no debía estar en ella, pero … ¡¡qué mal rollo decir a alguien que no!!

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