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La Curva de la Serendipia

Escrito el 2 Febrero 2007 por Salvador Aragón Álvarez en Convergencia / Convergence

Con perdón de la RAE el término serendipia, – como traducción más o menos literal del término inglés serendipity -,está cobrando una importancia creciente en el mundo del diseño convergente. La serendepia se aplica tradicionalmente a todo descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. En el entorno convergente este concepto extiende su significado hasta dar cabida a todas aquellas funciones que implican un cierto grado de aleatoriedad.

El análisis del impacto de la aleatoriedad en el atractivo de un producto convergente ha sido modelizado en la denominada curva de la serendipia (ver curva). En esta curva se relaciona la aleatoriedad o elemento inesperado en las funcionalidades de un servicio con la satisfacción del consumidor.

Bajo esta curva, el nivel mínimo de novedad se corresponde con un producto ya conocido que puesde ser calificado como “estable pero aburrido”. Al ir incrementando el grado de novedad el producto o servicio va siendo percibido con un mayor grado de “frescura” hasta llegar al óptimo de “es justo lo que necesitaba. A partir de este óptimo la novedad comienza a tornar en confusión llegando en el peor de los casos a un producto o servicio que es absolutamente inútil.

Un ejemplo nos permite ilustrar el poder de la serendipia: el iPod Suffle. Su primer lema comercial fue “Life is random.” ilustando la sorpresa que para el usuario suponía no ser capaz de visualizar las etiquetas de sus canciones predilectas y dejarse llevar por los temas seleccionados de forma aleatoria.

Por algo se afirma eso de que el caos es bello, en su justa medida.

Comentarios

Patxi Bonel 5 Febrero 2007 - 16:39

Es muy interesante ver cómo los modelos mentales vuelven a replicarse una y otra vez.

Respecto a la curva de la “serendipia” que nos presentas, asumo que el óptimo se conseguiría al ser capaz de colocarse en la cresta, o en el filo de esta curva de la innovación, lo suficientemente aleatorio como para no ser previsible y los suficientemente predecible como para aportar valor real a los clientes y a la compañía. Exactamente la misma proposición que hace Shona L. Brown (Vicepresidenta de Operaciones de Google) en su libro “Competing on the Edge: Strategy as structured chaos”. Y el filo al que se refiere es el mismo que se nos presenta en la curva de la serendipia. Tal vez sea aconsejable, incluso saludable, introducir un poco de aleatoriedad e incertidumbre en estas vidas tan predecibles que llevamos.
Un saludo. Patxi

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