No recuerdo haber oÃdo a José MarÃa GarcÃa hablar de la nevera de su casa, ni a José Ramón de la Morena del coche que conduce, ni a Jesús Hermida de la marca de su ropa, como no recuerdo a Iñaki Gabilondo hablar de su entusiamo por marca comercial alguna. Ni siquiera alguien tan combativo como Arturo Pérez Reverte tiene la costumbre de mencionar productos que consume. Ni para bien ni para mal. Simplemente no lo hacen, y cuando entran en ello (ahora que lo pienso, recuerdo a Marta Robles anunciando una marca de telefonÃa), suelen hacerlo en formato “anuncio evidente pagado por un anunciante”.
No sé si ello se debe a que no se consideran capacitados para ese tipo de crÃtica, a que tienen como convicción personal no hablar de su vida privada, o a que el tipo de publicidad que hacen es más abierta y les parece que con eso tienen bastante. Como no soy periodista, ignoro cuales son las razones.
Lo que sà me llama la atención es que eso, que ha sido norma en el periodismo clásico, quiebra cuando lo trasladamos a la blogosfera. Y no hablo de que en blogs especializados en una determinada materia se comente sobre productos o servicios relacionados con ella, sino a que en este nuevo ámbito es práctica frecuente enjuiciar todo tipo de situaciones de la vida cotidiana, repartiendo premios y castigos.
¿Razones para ello? Pues no tengo la menor idea. Pero si que el tema me llama la atención y que encuentro en ello una de las divergencias más nÃtidas entre los periodistas de antes y estos nuevos periodistas de la red.
(Si es que finalmente resulta que los bloggers son periodistas, que si les digo la verdad, tampoco lo veo ya tan claro).
nov
Periodistas de ayer y hoy
Escrito el 10 noviembre 2006 por Julian de Cabo en New Media / Nuevos Medios
Tengo la sensación personal, que en estas vidas tan agetreadas que llevamos estamos muy necesitados de hablar, y al mismo tiempo muy incapacitados para escuchar.
Seguramente las comunidades online se están convirtendo en una segunda casa donde expresarse, y tal vez escuchar y compartir ideas, como en su dÃa lo fueron las comunidades de vecinos o los cafés. Una segunda oportunidad para muchos de nosotros, de la que hablaste hace ya unos dÃas.
Asà lo veo yo, Patxi. Más que un vivero de “nuevo periodismo” la blogosfera parece que tenga más relación con el mundo de las comunidades. Y como en el mundo real, que en ese otro mundo aparezcan liderazgos espontáneos es normal. ¿Pero se les está haciendo más caso de la cuenta?
¿El hecho de escribir un blog me convierte en un genio del Renacimiento con capacidad para opinar de todo? Una cosa es que ame la libertad de poder hacerlo, y otra es que por mi parte sea prudente opinar sobre cosas de las que no tengo nociones sólidas … y por la de los lectores tomar demasiado en serio lo que pueda decir sobre esas cosas.
A veces esto me recuerda a cuando mi suegro puso un PC en su oficina y la gente del pueblo empezó a pedirle que escribiera sus contratos por ordenador.


Comentarios