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Vamos a copiar, digo a escribir

Escrito el 6 Marzo 2006 por Ricardo Pérez Garrido en Propiedad intelectual / Intellectual property

En esto de internet el buscar información que sirva para algo es cada vez más complicado. A pesar de que todo el mundo está seguro de que es más facil que nunca encontrar información sobre casi cualquier tema, lo que no está tan claro es la calidad de esta información. Se trata de un tema recurrente en las discusiones sobre la validez del modelo de sociedad hacia el que vamos, que impacta en la forma en que nos enteramos de las cosas, los universitarios (y no solo ellos) preparan sus trabajos, los niños hacen sus deberes.
Un artículo del Wall Street Journal de la semana pasada, mencionado por Nick Carr, vuelve a tratar el tema de la originalidad de los contenidos en internet.
Básicamente el artículo describe el mercado de generación de contenidos para páginas web, cada vez más grande y donde el calificativo “original” se aplica de una forma, digamos, flexible. El periodista describe su proceso para conseguir un contrato online para generar contenido, y cómo parte de su tarea es modificar textos extraídos de otras páginas (instituciones, periódicos…), por supuesto sin citas ni otras tonterías del estilo.
Julián hablaba hace algún tiempo de “la verdad por consenso”. Lo cierto es que encontrar algo nuevo se hace cada vez más dificil. Encontrar algo fiable mucho más. Generar la capacidad para discernir qué es lo que puedo creer y lo que no, que instituciones son fiables y qué grupos o individuos solamente “reciclan” puede llegar a convertirse en una tarea compleja.
La discusión llega al mismo punto: ¿Qué debemos proteger y cómo? Con la particularidad de que, a la velocidad que van las cosas, hay que generar sistemas flexibles y eficientes, para evitar episodios como el que ha vivido Research In Motion, que ha tenido que llegar a un acuerdo extrajudicial por más de 600 millones de dólares. Y no por que haya estafado a nadie, sino para librarse de una demanda sobre propiedad intelectual relacionada con su producto estrella, Blackberry. Y esto a pesar de que la demanda se basaba en aprovecharse de la lentitud del sistema de patentes, que reconoce que ha cometido un error.
Así, la lentitud del sistema se emplea para “achuchar” a un equipo que ha sabido innovar y desarrollar un mercado dando al cliente lo que quiere (facil, rapido, fiable… seguramente no muy bonito, pero qué importa). La lucha entre innovación y protección de la propiedad parece estar en una nueva encrucijada, y a pesar de las voces (gritos) a favor y en contra de un cambio no se han encontrado todavía propuestas satisfactorias. ¿al proteccionismo? ¿o quizás queremos el “todo vale”?

Comentarios

Miguel Caballero 7 Marzo 2006 - 19:50

Ricardo, coincido contigo en la originalidad y en la copia. Resulta increí­ble que la mayorí­a de noticias de los blogs son copias de otros. Parece que quien antes escribe es el original, pero siempre hay uno anterior.

Evidentemente ningún sistema es perfecto, y parece que el actual es el “menos malo”. Mi opinión respecto a la protección -o no- de la propiedad intelectual se basa en la importancia en cuanto a la diferenciación entre el propio valor intelectual en simismo (software, un disco o un procedimiento) y la forma de distribuir, comercializar o explotar dicho contenido.

Así­ como a nadie se le ocurrirí­a “acabar con el I+D, la originalidad o cualquier tipo de invención”, resulta dede una perspectiva técnica imposible proteger los mecanismos de propagación de dichos contenidos. Por lo tanto, para mí­ el cambio viene en la propia cadena de valor, no en tratar de poner puertas al campo.

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