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Al analizar en pasados post el papel de la innovación surgieron con fuerza los cambios que se estaban produciendo en el ámbito de los reproductores digitales portatiles (RDP). Un RDP puede ser definidoc omo un dispositivo que almacena, organiza y reproduce contenidos digitales. Entre ellos destacan por su grado de uso los orientados hacia la reproducción de audio, cuyo crecimiento en los últimos años solo puede ser calificado de exponencial. Sin en el año 2002 se vendieron apenas 700.000 unidades, en el año 2004 sus ventas superaron los 28 millones de unidades.

Dentro de los DRP pueden distinguirse tres categoría claramente diferenciadas: reproductores CD/DVD, reproductores flash y reproductores de disco duro. Los primeros en aparecer fueron los reproductores portátiles de CD que pronto incorporaron la posibilidad d e reproducir los nuevos formatos digitales de audio (mp3. WMA, AAC, APE, OGG, etc.).

Tras los reproductores basados en soporte removible tipo CD o DVD, el mercado vio aparcer los primeros dispositivos basados en memorias flash, caracterizados por una baja capacidad de almacenamiento compensada por sus pequeñas dimensiones y consumo. Por último, sobre todo de la mano de Apple y su iPod, el mnercado ha podido disponer de RDP de gran capacidad con almacanmaiento basado en un pequeño disco duro.

La extensión de esta categoría de resproductores al mundo del video ha tenido que esperar hasta la disponibilidad de tecnologías de visualización de bajo consumo y coste. De hecho, en el apartado del video todavia predomina la aproximación basada en el DVD tradicional centranda en contextos semi-móviles como es el caso del automóvil.

Desde la óptica de la convergencia digital presenta mayor interés la evolución de los reproductores flash y de disco duro. Su crecimiento confirma el paulatino desplazamiento de los dispositivos que hacen uso de medios de almacenamiento mecánico por aquellos basados en memorias de estado sólido. Esta substitución esta siendo sido reforzada por el papel que estos dispositivos han jugado en la distribución de contenidos a través de Internet tanto en su forma legal (venta por descarga) como ilegal (descargas peer to peer).

Y es que como intuyo Moore, el camnio d ela digitalización pasa de forma ineludible por la miniaturización, y la portabilidad que ello conlleva.

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